
México DF — Jean Allouch


Argumento:
Dios no está muerto del todo, los mejores lo atestiguan, comenzando por Nietzsche, el anunciador de Su muerte (de hecho, de su asesinato por Kant). ¿Cuáles son, entonces, sus avatares contemporáneos, aquellos en los que su presencia y su incidencia dependerían de otro registro que el de una nueva idolatría? Y, ¿no es de esos avatares de lo que se trata en Freud, desde el padre de la horda primitiva hasta Moisés y el monoteísmo y, en Lacan, con este padre convertido en nombre? Se apostará a que la indicación lacaniana según la cual se podría prescindir de suponer este Nombre--‐del--‐Padre, a condición de servirse de él,1 no es ubicable más que respecto de la cuestión de lo que queda de Dios después de su “muerte”. ¿No es esto mismo lo que Lacan convoca diciendo que un psicoanálisis logrado “prueba”, sí, prueba, que se puede prescindir de este Nombre--‐del--‐Padre, reconocido como Dios en esa oportunidad?
¿Sería entonces la muerte de Dios lo que efectuaría un psicoanálisis logrado? A falta de haber esclarecido la relación del análisis—y especialmente la de Jacques Lacan—con el catolicismo (Freud sin embargo se consagró a ello forjando su gran relato de una historia del espíritu), esta enigmática indicación, en tanto que ella misma cuestiona la hipótesis del inconsciente, permanece inoperante. Se liquidará esta hipoteca. Más aún cuando la cuestión es de actualidad: a un nuevo pensamiento católico en Francia no le falta apropiarse de Lacan, por lo menos de un cierto Lacan, el enarbolado por Marc--‐Marie Lacan —Marc--‐François luego de su entrada con los Benedictinos. Teorema será la apertura, Pasolini no estuvo menos advertido
que Jacques Lacan sobre el hecho de que no se ha terminado con Dios tan fácilmente como lo pretende un ateísmo de pura pendejada. 2
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1 He aquí la cita precisa: “La hipótesis del inconsciente, como subraya Freud, sólo puede sostenerse si se supone el Nombre--‐del--‐Padre. Suponer el Nombre--‐del--‐Padre, ciertamente, es Dios. Por eso, si el psicoanálisis prospera, prueba además que se puede prescindir del Nombre--‐del--‐Padre. Se puede prescindir de él con la condición de utilizarlo”. Cfr. Jacques Lacan, Le Sinthome, abril 13 de 1976,. [La traducción corresponde a la versión de paidós, p. 133]
2 Esta última palabra tomada de Lacan diciendo: “aún más pendejos que aquellos que no creyeron en Dios”.
Bibliografía:
• Jean-Cristophe Bailly, Adiós. Ensayo sobre la muerte de los dioses, JGH editores, México, 1998.
• Marc-François Lacan, Dieu n’est pas un assureur. Oeuvres 1, Anthropologie et psychanalyse, Albin Michel, París, 2010.
• Pier Paolo Pasolini, Teorema, tr. Enrique Pezzoni, Edhasa, Madrid, 2005. Véase también la película Teorema en DVD o accesando a ella en internet.
• Bernard Sichère, L’Être et le Divin, Gallimard, París, 2008.
• Barbara Stiegler, Nietzsche et la critique de la chair. Dionysos, Ariane, le Christ, PUF, París, 2005.
• Mayette Viltard, “Pasolini, Moravia, una muerte sin cualidades”, Litoral N° 30: Las comunidades electivas I. ¿Nuevos modos de subjetivación?, Edelp, Córdoba, 2000.
• Littoral, N° 41: Sa sainteté le symptôme. [Algunos de los artículos que conforman este número se encuentran traducidos al español